crónica "EL VENDEDOR DE HISTORIAS"

domingo, julio 10, 2016


Abre el periódico, se dispone a leer y a llevar su cuerpo de 1.75 metros de estatura a su pequeña silla roja, lleva unas gafas de lentes oscuros con marco transparente y una camisa gris como el humo de aquellos cigarros que portan entre sus dedos muchos de los transeúntes que por ahí deambulan.

Las arrugas de su rostro insisten en ser cada vez más notorias, tanto que casi parece ser una hoja de papel recién arrebatada de ese lugar donde cobra vida, un libro, y es precisamente a vender libros a lo que se dedica Honrado Ramires, un caleño de 33 años de edad que diariamente a las siete de la mañana se dispone a preparar su puesto de trabajo, el cual esta abastecido por libros de diversa índole, tras cada libro una historia y tras Honrado Ramires muchas experiencias.

Ya son quince años en los que la calle y los buenos libros lo han formado como persona y no es para menos, su puesto de trabajo esta ubicado en un lugar donde puede percibir a la gente en su afán cotidiano de vivir, aunque tal ves ni siquiera vivan lo suficiente para leer la cantidad de libros que reposan en la mesa que tiene Honrado.

Aquel lugar realmente muestra a esa Cali clásica donde llega quizás el abuelo cansado a tomar un tinto, o el trabajador aburrido a mirar las palmeras y a dejarse lustrar el calzado, es la Cali tradicional, la de la plaza Caicedo, la de los chontaduros, el mango biche y aquel refrescante jugo natural, y donde un sol radiante pero desesperante golpea sin pudor el rostro de cada caminante.


Se graduó de profesional de la vida ya que no tuvo la oportunidad de ir a una Universidad, pero nunca dejo de leer, “la cultura es lo mejor que me ha pasado, cuando yo cojo un libro siento que mi nivel intelectual ha subido, yo leo para defender lo mío, para que no me exploten en el trabajo”, son las palabras que emite mientras deja escapar una leve sonrisa algo amarillenta y maltratada.

Vive en el barrio el jardín, en una inmensa soledad, tiene dos hijas y evidentemente las extraña de forma desmesurada, así se percibe luego de dejar escapar un pequeño suspiro y hacer cierto ademán con las manos para organizar sus lentes, ellas tomaron un rumbo distinto, se fueron a Barcelona a estudiar y Honrado no parece querer referirse a ello.

En otra época fue empacador de chicles Adams hasta que se cerró la planta de la empresa en Cali, trabajó siendo empacador en otras empresas pero se sentía explotado laboralmente, así que en las noches, luego de su trabajo como vendedor de libros se dedica a ser surtidor del diario EL PAIS.

Dice muy contundente que todos sus libros son originales, trabaja en su mayoría con libros clásicos, y se hace llamar él mismo, “restaurador de libros”, ya que la gran mayoría de sus libros no son nuevos y los adquiere como bien lo dice él, “regateando con gente que trae libros de segunda, siempre tengo en cuenta a la hora de comprarlos el estado de conservación del libro y sobre todo la temática, a mi me gustan los libros clásicos”.

Los libros que el público más solicita son los escolares, las novelas policiacas, libros como “50 sombras de Grey”, “Pablo Escobar mi padre”, “Rayuela” de Julio Cortázar, y los libros de Gabriel García Márquez.

El gusto hacia la lectura por parte de Honrado se inclina más hacia los libros de mafia y superación personal, sin dejar de lado “La nueva constitución política de Colombia” de la cual se sirve, ya que aunque vende sus libros frente a la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales) ellos no son problema alguno para él, a los que si ha tenido que rendirles cuenta es a la sigin y la librería panamericana; los cuales hacen un rastreo  a nivel nacional de los vendedores de libros que habitan la calle y se les debe demostrar que aquellos libros son originales.


Honrado siempre se defiende con  el articulo 70 de la nueva constitución en el cual esta registrado lo siguiente: “El Estado tiene el deber de promover y fomentar el acceso a la cultura de todos los colombianos en igualdad de oportunidades, por medio de la educación permanente y la enseñanza científica, técnica, artística y profesional en todas las etapas del proceso de creación de la identidad nacional. La cultura en sus diversas manifestaciones es fundamento de la nacionalidad. El Estado reconoce la igualdad y dignidad de todas las que conviven en el país. El Estado promoverá la investigación, la ciencia, el desarrollo y la difusión de los valores culturales de la Nación.

En un día de trabajo este particular personaje se llega a ganar entre 100.000 y 200.000 pesos, puesto que a cada libro le puede corresponder un precio que oscila entre los 10.000 y 30.000 pesos. Los días de trabajo siempre son bastantes arduos, a las siete de la noche recoge su puesto y se va calle abajo para abordar el mio, pero continuamente lleva la satisfacción que no solo vendió un libro, vendió experiencias, historia e imaginación.

                                              Autor: Marilin Rivera 









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